La diabetes al ser una enfermedad crónica, está presente en nuestro día a día, todos los días. La vida de cualquier persona pasa por distintas etapas, situaciones y circunstancias que indudablemente tienen su reflejo en la esfera emocional. Hay una relación bidireccional entre la diabetes y las emociones: por un lado, al ser la diabetes una parte más de la vida de las personas que la tienen tiene su repercusión en las emociones pudiendo generar preocupación, desconcierto, tristeza, ansiedad…entre muchas otras. Por otro lado, las emociones tienen su efecto sobre las cifras de glucosa y la gestión de la diabetes pudiendo desembocar en cifras altas de glucosa y preocupación por las mismas.
¿Qué tiene de mito y verdad la diabetes emocional?
La diabetes “emocional” como tal no existe como tipo específico reconocido de diabetes. Sin embargo, muchas personas con diabetes observan que las cifras de glucosa se elevan de forma importante en relación con las emociones fuertes que puedan estar experimentando. Esto se sabe que ocurre y que guarda relación con las hormonas implicadas en la regulación de los procesos de estrés. Dentro de este grupo de hormonas las más importantes son el cortisol y la adrenalina.
Ante una situación de estrés físico o emocional el organismo libera adrenalina y otras sustancias (catecolaminas) como mecanismo de defensa. A nivel metabólico, esta liberación de hormonas hace que el cuerpo lo interprete como que “necesita más energía” y libera mayor cantidad de glucosa a la sangre. En personas sin diabetes, este aumento de glucosa en sangre se termina compensando con una liberación casi automática de suficiente cantidad de insulina, manteniéndose las cifras de glucosa dentro de un intervalo de “normalidad”. Sin embargo, en las personas con diabetes que precisan de la inyección de insulina para mantener la glucosa en rango óptimo, no se va a producir esta liberación automática de insulina por lo que las cifras de glucosa se elevarán.
Los efectos del estrés sobre el nivel de azúcar
Cuando una persona está sometida a situaciones de estrés importantes, el cortisol puede mantenerse más elevado y alterarse al menos en parte su regulación cíclica: si por ejemplo, hay una alteración del ciclo del sueño, con horarios cambiantes y mal descanso nocturno – todo ello motivado por el estrés - el cortisol puede estar más elevado. Al elevarse el cortisol, aumentaría la resistencia a la insulina y, de esta forma, las cifras de glucosa se encontrarán más elevadas con tendencia a la hiperglucemia. En estas circunstancias, el estrés se traduce en la diabetes con la presencia de cifras de glucosa más elevadas.
Dada esta relación entre el estrés y la glucosa elevada, es importante identificar qué circunstancias o procesos pueden estar detrás de ese estrés, e intentar trabajar mecanismos que ayuden a mejorar la causa, modular el estrés y la ansiedad así como estrategias de cara a optimizar el control de la glucosa. Si en determinadas épocas o ante determinadas circunstancias observamos que la tendencia a la hiperglucemia es cada vez mayor, es importante consultar con nuestro profesional sanitario de cara a ajustar el tratamiento de la diabetes y valorar apoyo psicológico.
Para cualquier duda sobre diabetes, consulte siempre con su profesional sanitario.
Dra. Marian Vélez
Número de colegiada: 282872155
Puesto actual: facultativo especialista en Endocrinología y Nutrición en Fundación Jiménez Díaz, Madrid.
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